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	<title>admin, autor en Miquel Ricart Escritor</title>
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	<description>Escritor Literatura, Filosofía, Aproximación a la ciencia, Arte, Geografía e Historia, Mitología y Música</description>
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		<title>Extractos: Ante la manifestación de la existencia Volumen I</title>
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		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Aug 2026 17:58:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La entrada <a href="https://miquelricart.net/extractos-de-ante-la-manifestacion-de-la-existencia-i/">Extractos: Ante la manifestación de la existencia Volumen I</a> se publicó primero en <a href="https://miquelricart.net">Miquel Ricart Escritor</a>.</p>
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<div class="et_pb_text_0 et_pb_text et_pb_bg_layout_light et_pb_module et_block_module"><div class="et_pb_text_inner"><h1 style="text-align: center;"></h1>
<h1 style="text-align: center;">Volumen I: Prosa<br />1<span style="text-decoration: underline;">. Señales premonitorias</span></h1>
<p style="text-align: center;"><span style="text-decoration: underline;"></span></p>
<p style="text-align: center;">En aquel entonces el silencio era casi absoluto. El tiempo transcurría a mi favor, y yo <br />navegaba indolente por sus aguas. Después, a partir de un día —el día prodigioso— no dejé<br />de pensar en la posible existencia de una imagen duplicada. Ahora, mientras intento<br />alejarme con calma de un mundo que de espanto aúlla, palpo mi cuerpo y lo siento arder.<br />Qué extraño. Con lo frío que está el mundo. No sé de qué manera pueden haber surgido las<br />telúricas fuentes de calor que en mí han hallado cauce.<br />Como un héroe trágico hinco en tierra mi rodilla; por todas partes veo ondear señales<br />premonitorias. Hay unos héroes que son míticos, mágicos, fabulosos... inexistentes al cabo;<br />pero hay otros héroes, éstos sí reales, que son aquellos que intuyen su futuro, olvidan parte<br />de su pasado y luchan contra la adversidad sin volver hacia atrás su rostro despavorido.<br />Todo eso es cierto, y mucho más. Y heme aquí, pese a todo, incorporándome de<br />nuevo para hacer frente, desde mi cuerpo ligeramente cálido, a las heladas ráfagas del<br />desespero.</p>
<p style="text-align: center;"><span style="text-decoration: underline;"><strong>2. Un lugar donde vivir</strong></span></p>
<p style="text-align: center;">Para vivir allí. Sólo para eso. Para vivir allí. Pero yo no tenía por qué traspasar nuevos<br />espacios desconocidos. No, ciertamente. El viaje imaginario tan confusamente previsto<br />—palabras posibles, presencia indeterminada— era innecesario. Para qué otra vez los<br />mismos hechos aunque en diferente lugar.<br />Porque en realidad nada tenía yo que ver con todas aquellas posibilidades distantes. Sí,<br />todo aquello debía continuar lejos de mí, en la densa niebla de lo desconocido.<br />Yo estaba convencido de que era mejor no realizar acción alguna que pudiera<br />sugerir un futuro hipotético, y quién sabe si terrible. Para qué nuevos destinos.<br />Porque incluso para poder vivir aquí era inmenso el esfuerzo. ¿Partir de nuevo? No.<br />Debía permanecer en el mismo lugar en que me hallaba. Porque, además, y ésta era otra<br />circunstancia a tener en cuenta, era preferible evitar la profecía que acecha a quienes<br />pretenden la travesía del mar.</p>
<p style="text-align: center;"><strong><span style="text-decoration: underline;">3. Cada momento pasado, </span></strong></p>
<p style="text-align: center;">después de haber sido vivido por el ser, conlleva una<br />aceptación inevitable para el propio ser, el cual transita, errático, bajo la bóveda inmensa de<br />la apariencia de las formas. Sí, así es, el ser, en su condición de mortal continúa, pese a<br />todo —la ciencia, los métodos lógicos, la constatación de los hechos...— doblegado,<br />vencido irreversiblemente por su propia temporalidad.</p>
<p style="text-align: center;"><span style="text-decoration: underline;"><strong>4. ¿Acaso todo debe tender a la concreción de la expresión?</strong> </span></p>
<p style="text-align: center;">Cuando esta tarde atravesaba<br />los campos saturados de luz reflectante, ¿estaba allí la posibilidad del ser? Cuando dejaba tras de<br />mí un paisaje inmenso y a la vez tan querido, ¿tenía el ser a mis espaldas, al final de las mieses?<br />Me he estado desplazando todo el día describiendo órbitas circulares en torno al lugar al<br />que constantemente acudo, porque sólo en él se contiene lo que yo intuyo del ser.<br />Bajo los mantos aéreos del calor, al principio de esta nueva noche densa, he decidido<br />avanzar —cumpliendo las condiciones estrictas de la lógica— hacia el levemente definido<br />entorno del ser.</p>
<p style="text-align: center;"><span style="text-decoration: underline;"><strong>5. En el lugar insólito en el que nos hallábamos parecía que círculos concéntricos</strong></span><br /><span style="text-decoration: underline;"><strong>limitaran la realidad difusa.</strong></span></p>
<p style="text-align: center;">Algo más tarde, después de habernos podido alejar con dificultad de aquellas<br />inimaginables tinieblas, pude reflexionar levemente tras el vértigo.<br />En mi interior no cesaban de surgir palabras de reconvención.<br />6. Deberé elegir, en un futuro inmediato, el camino de sirga o cualquier otro que<br />conduzca al lugar donde se halla el friso de los íbices. En realidad, al final de la mayoría de<br />los trayectos, agua y piedra concurren. Y no es inverosímil imaginar que en esa confluencia<br />—en su simbología líquida y compacta— pueda hallarse la respuesta al porqué del comienzo de<br />los itinerarios inevitables.</p>
<p style="text-align: center;"><span style="text-decoration: underline;"><strong>7.Sobre los torsos erguidos de aquellos jinetes foscos</strong></span><br /><span style="text-decoration: underline;"><strong>se intuía ya la muerte </strong></span><span style="text-decoration: underline;"><strong>M. R.</strong></span></p>
<p style="text-align: center;">Yo vivo en el mundo de mi lenguaje. Lo demás queda lejos, se diría que no existe,<br />que está su pretendida realidad casi extinta. Al menos, así lo vive mi percepción. Porque<br />¿dónde se encuentra ahora “todo aquello ya pasado”? Si hasta lo acontecido hace un &gt; &gt;instante es ya recuerdo. Por otra parte, no parece tener límite —ni espacial ni<br />temporal— la afirmación de lo ambiguo. ¿De qué son prólogo o presagio el silencio y la<br />soledad? Posiblemente del ser en su autenticidad. Ante un mundo que hostiga con<br />totalidades conceptuales y fácticas no cabe responder sino con soledad y silencio. Y así el<br />ser se manifiesta exacto.<br />Y el enorme conjunto de las obras literarias realizadas hasta la fecha ¿adónde nos<br />conduce, si es que hay previsión de destino para objetivo tan disperso? Quizá escribir no sea<br />más que afirmar parcialmente, discurrir sólo sobre según qué, dudar de casi todo, sucumbir<br />a menudo, ensalzarse y caer de forma alternativa, descender y de inmediato seguir el camino<br />inverso...</p>
<p style="text-align: center;"><span style="text-decoration: underline;"><strong>8. Relatividad. </strong></span></p>
<p style="text-align: center;">Planos del pensamiento situados en diferentes estratos. Por encima de la<br />evidencia existe una extraña cosificación. Argumentos inconexos. Distancia e itinerario. De<br />parte a parte. Lenguaje cerrado. Totalidad de límites dispersos. Hasta el infinito. Y el contorno<br />se expande sin cesar. Transformación ante un ser que desconozco. Sí, son trazos quebrados.<br />Nombres escindidos. Incógnitas, premoniciones, ansiedad, voz, tono, acento... Norma y<br />transfiguración. Acracia. Corporeidad. Líneas complejas. Aparente error que clama. Ángel<br />caído. Fulgor. Resurgir incierto. Castigo y renovación. Hora y lugar. Haz simbólico. Sonido,<br />eco y reverberación. División. Aún más, sí, más aún y para siempre. Reducción a cero. Aura<br />dorada. Aniquilación.<br />9. Como cada hombre. Ser substancial. Ocurre cada vez y para cada hombre: momento<br />último que permanece incógnito.<br />Ente que ruge.<br />Mientras, a cada instante, fenecen en línea multitudes humanas en clásica formación<br />de combate. Caen sin cesar.<br />Ser humano, extraño e imperfecto ser tantas veces contemplado.<br />Seres todos diferentes. Realidad del ser, incompresible hasta la exageración y la<br />angustia.<br />Como cada hombre: evolución del neántropo primordial del tiempo de los orígenes, forma<br />homínida, futura e incrédula víctima innominada.</p>
<p style="text-align: center;"><span style="text-decoration: underline;"><strong>10. Paisajes nocturnos</strong></span></p>
<p style="text-align: center;">La soledad está siempre formando parte de lo más inmediato al ser. En el silencio de la<br />noche que acompaña cíclicamente al hombre no hay a menudo más que una realidad plena y<br />sentida. Casi todo lo existente parece entonces haber desaparecido. Pasión y afecto parecen<br />resurgir al unísono de las hondas cavidades de la evocación. ¡Por fin vuelven aquellos que<br />añoramos! ¡Por fin concluye una angustia cuyo origen sí conocemos!<br />No se acostumbra a mirar más allá de donde se difuminan los contornos de los cuerpos. Y<br />entre estos y el sonido de las voces es difícil apreciar la magnitud de los fulgores nocturnos, su<br />intensidad o su frecuencia. Pronto cesarán voces y sonidos, en cuanto avance la noche y se<br />vayan extinguiendo las luces que ahora aun brillan; entonces, los cuerpos —tanto los que<br />vislumbro como los que presiento— irán, uno tras otro, doblegándose en silencio</p>
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		<title>35. A partir de “Qué es todo esto”, de Richard  Feynman</title>
		<link>https://miquelricart.net/35-a-partir-de-que-es-todo-esto-de-richard-feynman/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[admin]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Aug 2026 14:33:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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<p>En el libro de Feynman citado se contienen muchas cuestiones del mayor interés. Empecemos por la química de la vida. Ciertamente, la química es una disciplina relacionada directamente con el hombre. R. Feynman fue un eminente físico teórico. Su disciplina (la física) es muy compleja para la mayoría de los mortales, entre los que me cuento. También lo es la química. La cuestión es: ¿En qué medida el hecho de indagar en las citadas materias «esclarece» (como dice más adelante en su libro el físico norteamericano) «<em>el significado de la vida y el misterio de la existencia?</em> Y ciertamente, ¿que significa que el cuerpo humano se componga de un 65% de oxígeno y de un 18% de carbono, aparte de otros elementos químicos?</p>
<p>Nuestro autor da gran importancia, en su texto, a la duda y a la incertidumbre. Vivimos entre el azar y el caos. Esto debería ser determinante para el pensamiento. Asimismo, Feynman alude a otros temas en su texto referido: a la objetividad de la ciencia, al concepto de definición, a la generación de la idea, al origen de la materia&#8230;</p>
<p>Todas las anteriores cuestiones son de importancia esencial. Pero&#8230; ¿adonde nos lleva todo ello? Yo no sé (creo que nadie lo sabe) si un día el ser humano podrá llegar a conclusiones sobre su origen y su posible sentido. El caso es que vivimos desprovistos de afirmaciones trascendentes. Veremos qué —como se dice— «nos depara el futuro». Curiosamente, entendemos algo los conceptos de pasado y de presente. Pero el futuro es radicalmente misterioso, sobre todo el futuro individual. Es difícil comprender como la especie humana sobrevive entre tantas preguntas importantes sin respuesta. El enigma, el gran enigma, permanece. Hay un exceso en la palabra; podemos, quizá, convenir en ello. Y tal vez no contradeciría el contenido del libro de Feynman afirmar que reflexionar sobre algunos temas sea un trabajo sin resultados determinantes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><u>El Premio Nobel</u></p>
<p>Feynman gano el premio Nobel de Física de 1965 por su trabajo son la electrodinámica cuántica (QED en inglés). Se trata de una teoría física que describe como la luz y la materia interactúan. Existe un libro en Alianza Editorial que trata específicamente sobre el tema.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><u>Las <em>John Danz Lecture Series</em>.</u></p>
<p>En el folleto de presentación se incluyen los siguientes datos: «<em>A Scientist looks at society</em>«. Y asimismo que el Dr. Feynman, catedrático del Instituto de Tecnología de California, «<em>explores problems in the borderline between science and philosophy, religion, and society</em>«.</p>
<p>La zona, frontera o línea divisoria ente ciencia y filosofía ha sido, y es, para mí, un espacio esencial de interés intelectual. La ciencia contiene conceptos y lenguajes a menudo inasequibles para el no experto; por su parte, la filosofía pretende esclarecer determinados conceptos que permanecen, teóricamente, en el campo de la ciencia. Es éste un campo (entre quizá dos mundos algo separados) que ha sido objeto de debates muy interesantes y contro-vertidos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><u>Dudas e incertidumbres</u></p>
<p>«<em>Pondré el acento en la existencia de dudas e incertidumbres</em>«, dice Feynman. Es de suponer que es parte esencial de la ciencia eliminar indeterminaciones, pretendiendo llegar a la certeza o a la verdad. Otra cosa es la dificultad que tal propósito entraña. En todo caso, las citadas dudas e incertidumbres, junto con el azar, forman parte sustancial de nuestro mundo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><u>La energía nuclear</u></p>
<p><em>Si uno trabaja para desarrollar la energía nuclear, también deberá darse cuenta de que ésta puede ser utilizada de forma dañina</em>. Esta situación de la energía nuclear (partes beneficiosas y partes que no lo son) nos lleva a pensar en algunos físicos judíos húngaros, entre toros, Edward Teller, Leo Szilard y Eugen Wigner. Ellos fueron algunos de los científicos que intervinieron en el proyecto Manhattan.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><u>Las proteínas de las bacterias</u></p>
<p>Las proteínas son moléculas (macromoléculas) formadas por aminoácidos; son, asimismo, células procariotas  (no tienen núcleo).</p>
<p>Al hacer estas dos breves definiciones, surgen cuatro conceptos: moléculas, aminoáci-dos, células procariotas y núcleo bacteriano. Dice Feynman que «<em>tratar de comprender como trabaja la naturaleza supone un tremendo test de la capacidad de razonamiento humano</em>.»</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><u>¿<em>De dónde procede «la idea»</em>?</u></p>
<p>Sí podemos decir que la idea procede del cerebro, de la actividad neuronal. Pero ¿cómo se gestan las ideas? Y ¿por qué? ¿Qué es lo que ocurre en realidad?. En todo caso, Feynman opina que el origen real de las ideas es «<em>la imaginación</em>«. Pero&#8230; ¿como actúa la imaginación? Día llegará, probablemente, en que los neurocientíficos lo descubran. Y entonces, se originarán, quizá, nuevos dilemas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La entrada <a href="https://miquelricart.net/35-a-partir-de-que-es-todo-esto-de-richard-feynman/">35. A partir de “Qué es todo esto”, de Richard  Feynman</a> se publicó primero en <a href="https://miquelricart.net">Miquel Ricart Escritor</a>.</p>
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